sábado, 19 de mayo de 2012

El telescopio solar GREGOR permitirá observar el Sol con una resolución inédita






Tras diez años de desarrollo, el telescopio alemán GREGOR arranca sus operaciones en el Observatorio del Teide del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC). Se trata del telescopio solar más grande de Europa y el tercero en dimensiones del mundo. Además de su diámetro, su avanzada tecnología permitirá a la comunidad científica –española, alemana e internacional- estudiar el Sol con un nivel de detalle sin precedentes hasta la fecha. No sólo se podrán comprender mejor los procesos físicos que acontecen en la mayoría de estrellas del universo, sino también resolver cuestiones terrenales: la actividad solar afecta e incluso daña los satélites y las redes de energía de diferentes regiones de la Tierra. Profundizar en su conocimiento puede ayudar a mitigar estos problemas de alto impacto económico.

GREGOR tiene una apertura de 1,5 metros, superior a la del resto de telescopios solares instalados en los observatorios del IAC. Su diámetro y el novedoso sistema de óptica adaptativa, que compensa las turbulencias atmosféricas, logra una calidad de imagen que, hasta el momento, ningún telescopio solar terrestre había obtenido, tanto en el rango visible como en el infrarrojo. La resolución espacial, espectral y temporal resultante permite que los investigadores puedan seguir los procesos físicos en la superficie del Sol en escalas tan pequeñas como 70 km.

El telescopio ha sido diseñado para realizar observaciones de la fotosfera solar –la capa de la que procede la mayor parte de la luz y el calor que se reciben en la Tierra-, y la cromosfera, capa de la atmósfera solar que se sitúa justo encima de la anterior. Pero también podrá utilizarse durante la noche: se monitorizarán ‘soles distantes’ para averiguar si tienen el mismo comportamiento cíclico que nuestra estrella.

“GREGOR se construyó, principalmente, para estudiar los procesos físicos en la superficie visible del Sol. En estas capas vemos cómo la energía proveniente de su interior emerge para, después, ser lanzada al espacio exterior y, en ocasiones, llegar a la Tierra”, explica el director del Kiepenheuer-Institut für Sonnenphysik (Alemania), Oskar von der Lühe.

Al contrario de los telescopios solares tradicionales, el diseño de GREGOR es completamente abierto: la clásica cúpula se sustituye por un techo retráctil que se abre para que el viento circule y evite el sobrecalentamiento de la estructura y de los espejos. Esta especial arquitectura exige una importante estabilidad mecánica de la estructura del telescopio para eliminar las vibraciones inducidas por el viento.

El espejo primario es una estructura ligera compuesta por un material especial que no se deforma al ser sometido a la radiación solar. Sin embargo, para evitar turbulencias internas, el espejo es refrigerado por su parte posterior. 

La luz captada por GREGOR es distribuida hacia los diferentes instrumentos de análisis que incorpora. El primero de ellos es un sistema de imagen que registrará observaciones de la superficie solar en diversas longitudes de onda. Sus responsables esperan que las imágenes presenten una extraordinaria riqueza de detalles. Asimismo, el telescopio incorpora un dispositivo de interferometría para estudiar la fotosfera y la cromosfera solares. Su objetivo es analizar las interacciones de los campos magnéticos con el plasma solar, altamente dinámico. A estos dos instrumentos, se añade GRIS (Grating Infrared Spectrograph), un espectrógrafo que estudiará la atmósfera solar en la parte infrarroja del espectro. Este instrumento, que ha sido diseñado y desarrollado en el IAC, será capaz de generar mapas detallados de los campos magnéticos del Sol.

“Esperamos obtener datos de una calidad superior a la de los telescopios espaciales”, explica el investigador del IAC Manuel Collados, investigador principal del instrumento GRIS. A su juicio, GREGOR es además un “banco de pruebas” de cara a la futura construcción del Telescopio Solar Europeo (EST, en su acrónimo inglés) que contará con un espejo primario de cuatro metros.



Una tortuga gigante de hace 60 millones de años




Los paleontólogos de la North Carolina State University han encontrado los restos fósiles de una tortuga del tamaño de un coche, un gigante de 60 millones de años que vivía en lo que hoy es Colombia.

La tortuga en cuestión es Carbonemys cofrinii, que significa "tortuga carbón", y es parte de un grupo de tortugas de cuello lateral conocidas como pelomedusoides. El fósil fue llamado Carbonemys ya que fue descubierto en 2005 en una mina de carbón que era parte de la formación Cerrejón norte de Colombia. El cráneo del especimen mide 24 centímetros, aproximadamente del tamaño de una pelota de fútbol. El caparazón que fue recuperado en las cercanías - y que se cree pertenece a la misma especie- medía 172 centímetros de largo. Es la estatura de Edwin Cadena, el estudiante de doctorado que descubrió el fósil.

"Hemos recuperado especímenes más pequeños de tortugas en este sitio, pero después de pasar cerca de cuatro días de trabajo en el descubrimiento del caparazón, me di cuenta de que esta tortuga en particular era la más grande que nadie había encontrado en este área durante este período de tiempo, y que nos dio el primer evidencia de gigantismo en las tortugas de agua dulce ", dice Cadena.

Parientes más pequeños de los Carbonemys existían junto con los dinosaurios. Pero la versión gigante apareció cinco millones de años después de que los dinosaurios desaparecieran, durante un período en que coexisten las variedades gigantes de muchos reptiles diferentes, incluyendo Titanoboa cerrejonensis, la serpiente más grande jamás descubierta, que vivió en esta parte de América del Sur. Los investigadores creen que una combinación de cambios en el ecosistema, entre ellos un menor número de depredadores, una zona de hábitat más grande, el suministro de comida abundante y los cambios climáticos, trabajaron juntos para permitir que estas especies gigantes pudieran sobrevivir. 

Además del gran tamaño de la tortuga, el fósil muestra también que esta tortuga en particular tenía enormes mandíbulas, que le permitía comer cualquier cosa cercana, desde moluscos y tortugas más pequeñas, a incluso cocodrilos.

Hasta ahora, sólo un ejemplar de este tamaño ha sido recuperado. El doctor Dan Ksepka, paleontólogo de la NC State y investigador asociado en el Museo de Carolina del Norte de Ciencias Naturales, cree que esto se debe a que una tortuga de ese tamaño tendría un gran territorio con el fin de obtener alimento suficiente para sobrevivir

sábado, 5 de mayo de 2012

Revelan el genoma del neandertal


Un equipo de científicos internacionales ha logrado elaborar un primer borrador del genoma del Hombre de Neandertal, nuestro familiar más cercano, que permitirá en el futuro concretar las similitudes y divergencias con el Homo Sapiens.
“De momento, estas secuencias se podrán comparar con los genomas de los humanos y chimpancés, ya secuenciados”, afirmó el director del proyecto Svante Pääbo.
El equipo de científicos ha logrado por ahora leer en torno al 63% de los datos genéticos del pariente prehistórico más cercano a los humanos modernos. Durante más de 100 años, investigadores de diversas disciplinas se han esforzado por determinar relaciones entre los Neandertal y los humanos modernos.
El paleogenético sueco y sus colegas han logrado secuenciar más de 3.000 millones de bases de ADN, tomando como material de partida muestras óseas de seis hombres del Neandertal.
La esperanza es que la secuencia del genoma ayude a clarificar las relaciones evolutivas entre el Hombre de Neandertal y el Homo Sapiens e identificar los cambios genéticos que hicieron posible que los humanos modernos salieran de África para distribuirse por todo el mundo hace cerca de 100.000 años.
“Uno de los objetivos del proyecto es encontrar diferencias con nuestros ancestros, elaborando un catálogo de variaciones que sirva como herramienta para los futuros biólogos” como evidencia de que la selección natural positiva descrita por Charles Darwin es acertada, así como determinar las causas de la desaparición del hombre de Neandertal, hace unos 30.000 años.

Neandertal

BEBÉS A LA CARTA


El director de la cadena de clínicas de reproducción asistida estadounidenses The Fertility Institutes, asegura en menos de un año los padres que se sometan a un tratamiento de reproducción asistida podrán no sólo elegir el sexo de su futuro bebé y asegurarse de que esté libre de enfermedades, sino también conseguir, con un 80% de posibilidades, que tengan un determinado color de ojos o de pelo.
Si bien esto no es nuevo, si lo es que una clínica privada comience a dar estos servicios. Sin duda, la polémica está más candente que nunca, pues el esperado y temido día para unos y para otros ya lo tenemos encima. Más allá de la indudable publicidad que esto va a suponer a la cadena de clínicas, lo realmente importante es el debate moral que va a generar.
Además, algunos científicos no lo ven tan claro, y aseguran que no hay ningún método científico actual que permita determinar estas características. Los autores de la noticia en cambio, se basan en los resultados de un estudio, presentado en noviembre en una reunión de la Sociedad Estadounidense de Genética Humana por el especialista William Kearns.
En este estudio, se demuestra como se habría conseguido amplificar el ADN disponible de una única célula embrionaria para identificar enfermedades complejas pero, también, algunas características físicas de los embriones.
Sea como fuere, desde la clínica aseguran que más de seis parejas se han interesado ya por la técnica, a la que podrían optar pacientes de todo el mundo.