sábado, 28 de abril de 2012

Transferencia horizontal en plantas


Las plantas pueden transferir cloroplastos de un individuo a otro auqnue no sean de la misma especie.

Foto
Injerto natural de abedul y roble. Fuente: MPI of Molecular Plant Physiology.
Los botánicos estaban perplejos desde que descubrieron que al ADN de los cloroplastos de algunas plantas mostraba de vez en cuando grandes similitudes con el ADN de los cloroplastos de otras especies. A este fenómeno se les denominó “captura de cloroplastos”, pero no se tenía ni idea de cómo se podría dar tal cosa. Se especuló que quizás plantas de distintas especies podrían cruzarse entre sí y producir descendencia en la que además de la mezcla de ADN nuclear se había combinado el ADN de los cloroplastos.

Recordemos que una vez los cloroplastos (como otros orgánulos) eran seres independientes (bacterias fotosintéticas) que fueron capturados por los antepasados de las plantas hace miles de millones de años y que todavía conservan su propio material genético. Viven en una relación endosimbiótica con un eucariota.

Ahora científicos del Instituto Max Planck han descubierto que en realidad lo que ocurre es que se transfieren cloroplastos enteros (o como mínimo sus genomas) de una planta a otra de manera horizontal sin mediar la reproducción sexual. Así que el cruce entre distintas especies no es necesario. El nuevo genoma adquirido mediante este proceso puede incluso pasar a la siguiente generación. 
El hallazgo tiene un gran impacto para la comprensión de la evolución así como para el cultivo de nuevas variedades de plantas.

Se creía que la transferencia horizontal de genes era un sistema que sólo utilizaban las bacterias, algo que por cierto les permite adquirir rápidamente resistencia frente a nuestros antibióticos. Para el resto de los seres vivos se asumía que los genes pasaban de padres a hijos de una generación a otra de manera tradicional, pero que no pasaban de un individuo adulto a otro y muchos menos entre individuos de distintas especies. Pero desde hace unos años se han ido descubriendo casos de transferencia horizontal en seres superiores incluyendo pluricelulares. Esto no modifica en nada las bases de la teoría evolutiva, pues lo único que necesita es una variación genética, independiente de cómo se dé ésta, pero la hace más interesante.

Los jardineros y agricultores utilizan la técnica del injerto desde hace mucho tiempo. En ella producen una serie de heridas o daños en las plantas leñosas, como la realización de hendiduras o corte de ramas para colocar sobre en ellos una rama o yema de otra planta. Los dos tipos de tejidos que entran en contacto se fusionan y la rama injertada crece sobre su nuevo tronco. Sobre un mismo pie de planta incluso podemos injertar distintas variedades. Es una manera de clonar plantas sin necesidad de plantar un esqueje en el suelo. Se tiene un pie de planta silvestre que no da fruto o que es resistente a ciertas enfermedades o que crece muy rápido y sobre el que se injerta la especie de importancia agrícola u ornamental.

Pues bien, al parecer en la Naturaleza también se puede dar un contacto tan íntimo como el que se da en el injerto y es en estos contactos en los que se unen ramas de distintas plantas (incluso de distintas especies) cuando se da la transferencia de cloroplastos. Al menos esa es la hipótesis que había que demostrar.

En 2009 ya se había demostrado que la información genética de los cloroplastos podía pasar de una planta a otra de la misma especie de manera horizontal. Quedaba por demostrar que esto era también posible entre plantas de distintas especies.

Para probar este punto los investigadores tomaron plantas de tabaco de la especie Nicotiana benthamiana (que es una planta herbácea silvestre) y de Nicotiana glauca (una planta leñosa de tabaco silvestre) y las injertaron en la variedad de cultivo Nicotiana tabacum. Estas especies además son sexualmente incompatibles entre sí y no se pueden cruzar para producir híbridos. Las especies silvestres fueron manipuladas genéticamente y en sus núcleos se introdujeron genes de resistencia a un antibiótico y un gen que expresaba un marcador proteico amarillo fluorescente. Nicotiana tabacum fue manipulada para ser resistente a otro antibiótico y expresar un marcador proteico verde fluorescente.

Después de que el injerto tuviera éxito los investigadores extrajeron muestras de los tejidos del punto de unión y los cultivaron en un medio con los antibioticos correspondientes. Los antibióticos impedían la división celular de las células sin los genes correspondientes, de tal modo que al final sólo quedaban células resistentes a ellos, lo que se apreciaba bajo el microcroscopio por la fluorescencia verde y amarilla. El análisis de las de células N. benthamiana y N. glauca reveló que contenían cloroplastos procedentes de N. tabacum. La versión del genoma de los cloroplastos era la misma en ambos casos. Además estos nuevos cloroplastos pueden pasar de generación en generación.

Queda por explicar cómo los cloroplastos dejan las células habituales en donde están y emigran a las células de otras especies. Quizás usan los plasmodesmatas (pequeños túneles que unen unas células a oras) o quizás usan algún tipo enzima para disolver parte de la membrana celular. Si fuese esta última opción sería sorprendente pues implicaría una “acción” por parte de los cloroplastos.
Estos investigadores ya trabajan para descubrir cómo sucede realmente.

El LIGRE, mitad león mitad tigre

 El ligre es el híbrido producto del cruce entre un león y una tigresa. Su aspecto es el de un gigantesco león con rayas de tigre difusas. Al igual que los leones, los ligres macho desarrollan melena. Su nombre científico es Panthera leo × tigris.

 El ligre generalmente llega a medir hasta 4 metros y llega a pesar hasta 500 kilogramos, con lo que posee un tamaño mayor que su padre (león) y su madre (tigresa); esto se explica porque el gen inhibidor del crecimiento se transmite por vía materna en los leones y paterna en los tigres, por lo que el ligre no hereda ningún gen de este tipo y crece durante toda su vida. Las patas y cola, por el contrario, son cortas en relación al cuerpo, ya que sí dejan de crecer; por ello, es posible que los ligres machos más ancianos lleguen a quedar impedidos para caminar al no poder sostener su propio peso. El caso opuesto se da con el tigón (también llamado tigrón o tigral): este cruce entre tigre y leona produce un animal más pequeño y estilizado, con unas patas y cola largas que le dan un aspecto desgarbado y menos corpulento, es decir, poco imponente. Es por ello mucho menos abundante que el ligre, ya que éste es buscado activamente y explotado por circos, y en menor medida por zoológicos, deseosos de atraer al público.
File:NSK-ZOO-liger.jpg
 Es precisamente la influencia humana la responsable de que existan los ligres. Generalmente tigres y leones no comparten territorios, de manera que tendrían pocas posibilidades de encontrarse para formar este extraño cruce. En la actualidad leones y tigres sólo coexisten en la naturaleza en el bosque de Gir, en la India. Antiguamente coexistieron en Persia, China y probablemente en Beringia. Por otra parte, los hábitos de ambas especies son muy diferentes (predominantemente diurno y al descubierto en el león, más nocturno y forestal en el tigre) lo que hace más improbable aún el cruce en la naturaleza. En cuanto a su presencia en España, es de destacar la presencia de una pareja de ligres en el zoo de Paderne, una pequeña localidad situada muy cerca de La Coruña, en Galicia.

 Muchos de los híbridos generados entre especies diferentes nacen estériles. No todos los ligres macho son conocidos. Sin embargo, las hembras pueden ser fértiles en algunos casos, y han llegado a aparearse con tigres para producir una descendencia denominada ti-ligre, o con un león resultando un le-ligre.



sábado, 21 de abril de 2012

Estrellas de nuestra galaxia han capturado planetas que vagaron por el espacio interestelar

Estrellas de nuestra galaxia han capturado planetas que vagaron por el espacio interestelar
Mil millones de estrellas de nuestra galaxia han capturado planetas que durante mucho tiempo vagaron por el espacio interestelar. Estos mundos nómadas, que fueron expulsados de sus sistemas con el equivalente cósmico a un puntapié, encuentran así un nuevo hogar en torno al que seguir dando vueltas.

Esta es la explicación que los astrónomos del Instituto de Astrofísica de Harvard-Smithsonian han encontrado para la existencia de algunos planetas que están asombrosamente lejos de sus débiles estrellas e incluso la existencia de sistemas de dobles planetas. "Podría decirse que las estrellas 'comercian' con los planetas y se los intercambian como se hace con los jugadores de los equipos", ha señalado el astrofísico Hagai Perets.

Perets, junto con el chino Thijs Kouwenhoven, de la Universidad de Pekín, China, publican este trabajo en 'The Astrophysical Journal' de esta semana. Para llegar a esta conclusión, simularon por ordenador cúmulos de jóvenes estrellas que contenían planetas que flotaban libremente, sin ser atraídos por la gravedad de ninguna de ellas. Eligieron estos racimos porque es más probable que en esos cúmulos estrellas y planetas estén muy juntos en poco espacio.

Observaron que si el número de planetas eliminados fuera como el de estrellas, entonces entre un 3% y un 6% de estrellas acabarían por 'captar' uno de esos planetas en un plazo determinado. Cuanto más masiva fuera la estrella, con más facilitad capturaría uno.

Como los racimos se dispersan con el tiempo, debido a las interacciones entre las estrellas, ese encuentro con el planeta debe tener lugar, según los astrónomos, en los primeros momentos de su historia...

Investigación Israelí encuentra genes rejuvenecedores en madres maduras




JERUSALÉN, ISRAEL (10/ABR/2012).- Las mujeres que dieron a luz después de los 45 años viven más años y tienen genes "rejuvenecedores", según un estudio elaborado con mujeres judías ultra-ortodoxas en Israel, informa hoy el diario Haaretz.

Entre los sesenta genes distintivos que se encontraron en el grupo de mujeres que se quedaron embarazadas de forma natural a edad tardía, los investigadores detectaron cuatro genes que inhiben la apoptosis (una forma de muerte celular), produciendo efectos rejuvenecedores en el cuerpo.

También hallaron otros tres genes asociados con la longevidad, que no poseían las mujeres del estudio que habían tenido su último hijo en la treintena.

La investigación, realizada con madres del barrio judío ultra-ortodoxo de Jerusalén de Mea Shearim con al menos seis hijos y cuyos resultados se presentaron recientemente en la Sociedad Canadiense de Fertilidad y Andrología, podría contribuir al desarrollo de tratamientos de rejuvenecimiento y que prolonguen la vida.

También pueden ayudar a detectar los factores que permiten a las mujeres que concebir espontáneamente a una edad tardía para desarrollarlos en las que no tienen esta capacidad.

"En estudios anteriores, se ha demostrado que en Israel la tasa de mortalidad de las mujeres que han dado a luz en las últimas décadas disminuye según aumenta el número de hijos", asegura Haaretz